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Lo que no es adiccion

La misma naturaleza de nuestra enfermedad y los síntomas que se observan señalan este hecho. Los adictos valoramos mucho la libertad personal; quizás porque a medida que avanza nuestra enfermedad, más la deseamos y menos la sentimos.

Probablemente existen tantas definiciones de adicción, basadas en la investigación al igual que en la experiencia personal, como formas de pensar. No es de extrañar, pues, que haya muchas áreas de honesto desacuerdo en las definiciones que oímos. Algunas, según los hechos observados y conocidos, parecen corresponder mejor a algunos grupos que a otros. Si aceptamos este hecho, entonces quizá deberíamos examinar otro punto de vista, con la esperanza de poder descubrir una base común a todas las adicciones y una forma que nos resulte más útil para establecer comunicación entre todos nosotros. Si podemos ponernos de acuerdo respecto a lo que no es adicción, tal vez entonces lo que sí es, aparezca con más claridad.

Puede que coincidamos en algunos puntos fundamentales.


1. Adicción no es libertad.

La misma naturaleza de nuestra enfermedad y los síntomas que se observan señalan este

hecho. Los adictos valoramos mucho la libertad personal; quizás porque a medida que avanza nuestra enfermedad, más la deseamos y menos la sentimos. Hasta en períodos de abstinencia la libertad es limitada. Nunca estamos del todo seguros de que una acción determinada esté basada en un deseo consciente de continuar la recuperación, o en uno inconsciente de volver a consumir. Intentamos manipular a las personas y las circunstancias, y controlar todas nuestras acciones, de modo que destruimos la espontaneidad, característica esencial de la libertad. No logramos darnos cuenta de que la necesidad de ejercer control surge del miedo a perderlo. Este temor, basado en parte en fracasos pasados y decepciones al intentar resolver las dificultades de la vida, nos impide escoger con sensatez opciones que —si se pusieran en práctica— eliminarían el mismo miedo que nos paraliza.


2. Adicción no es crecimiento personal.

Las costumbres monótonas, imitativas, ritualistas, compulsivas y obsesivas de la adicción activa, nos hacen incapaces de pensar y actuar responsable o sensatamente. Crecimiento personal significa esfuerzo creativo y una conducta que tenga algún sentido. Presupone elección, cambio y capacidad de afrontar la vida tal cual es.


3. Adicción no es buena voluntad.

La adicción nos aísla de la gente, los lugares y las cosas que están fuera de nuestro propio mundo, que consiste en conseguir, consumir y buscar la manera y los medios de continuar con el proceso. Somos hostiles, resentidos, egocéntricos, egoístas y nos desconectamos de todos los intereses externos a medida que nuestra enfermedad avanza. Vivimos con miedo y desconfianza hasta de la misma gente de la que dependemos para satisfacer nuestras necesidades, cosa que afecta todas las áreas de nuestra vida. Todo lo que no sea completamente conocido se convierte en algo extraño y peligroso. Nuestro mundo se encoge y termina en el aislamiento. Tal pudiera ser la verdadera naturaleza de nuestro trastorno. Todo esto se podría resumir diciendo que:


4. La adicción no es una forma de vida.

El mundo enfermo, egoísta, egocéntrico y encerrado en sí mismo del adicto, difícilmente pueda ser calificado de forma de vida; como máximo, quizá sea una forma de sobrevivir durante un tiempo. Y aun así, es una existencia limitada, un camino de desesperación, destrucción y muerte.

Cualquier forma de vida que aspire a una realización espiritual, parece necesitar las mismas cosas que le faltan a la adicción: libertad, buena voluntad, acción creativa y crecimiento personal.


* Párrafo extraído de literatura de Narcóticos Anónimos

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