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Diario de un cerebro adicto

Neurocientífico analiza su vida en la droga. Cuenta en primera persona los conmovedores recuerdos de un drogadicto desde la infancia hasta su vida adulta

Hace un año leí un libro sobre un adicto que se volvió psicólogo. Su relato cuenta en primera persona los conmovedores recuerdos de un drogadicto desde la infancia hasta su vida adulta. Como muchos libros que se me quedan en el tintero por reseñar, las palabras vívidas y párrafos escalofriantes de su diario rondaron mi mente por largo tiempo debido a 2 razones: una es que el libro es novedoso por la perspectiva neurocientífica, en lo que se denomina literatura de diarios de adictos y la otra es que por razones personales me interesó el tema. En mi familia, por parte de padre y madre, las adicciones siempre fueron parte de una larga historia de paisas muy borrachitos. La justificación era que los hombres tomaban aguardiente por ser hombres y esa era parte de la identidad paisa. Todo dejó de ser normal hasta cuando mis padres se divorciaron y mi abuela prohibió alcohol y cigarrillo en casa. La ley se cumplió hasta que nos convertimos en adultos pero alcoholismo y drogadicción de muchos parientes cercanos y descendientes continuó como si fuera una marca genética y cultural. Mi padre murió a los 72 años en Medellín a causa de sus demonios que no pudo dominar. Otros murieron de viejos, componiendo bambucos y con el hígado acabado, pero contentos porque nunca se reprimieron o privaron de nada.

¿Pero qué efectos producen drogas y alcohol en el cerebro para que se desinhiba hasta llegar al punto donde la vida no importa? El doctor Marc Lewis, neurocientífico e investigador, profesor de la Universidad de Toronto y Radboud en Holanda, quien durante años vivió la adicción en carne propia y sus consecuencias, se dedicó al estudio del cerebro y cómo las drogas repercuten en su funcionamiento. ‘Diario de un cerebro adicto’ es un relato típico de redención a través de la vida del mismo autor quien cuenta sus aventuras de adolescente, experimentación con alcohol, marihuana, LSD, heroína, hongos, opio, anestesia y otros medicamentos. Narra también sus años en la Universidad de Berkeley a finales de los 60, los viajes a Malasia y Calcuta y el descubrimiento de nuevas drogas, el engaño, el robo, la cárcel, la culpa y los títulos de los últimos capítulos, ‘Crimen y castigo’ y ‘Sanación’ terminan el ciclo de la historia de un adicto que se convirtió en científico.

Una de las preguntas que se formula es ¿por qué tenemos tendencia a desarrollar adicciones a las drogas, el sexo, el amor, los cigarrillos, las telenovelas, la riqueza, la misma sabiduría? Queremos lo que no podemos tener a cualquier costo, arriesgando nuestra paz, comodidad, seguridad y vida. Su objetivo principal es compartir su experiencia a través del estudio del funcionamiento del cerebro. Las drogas activan en él neuroquímicos que producen el placer o directamente imitan químicos cerebrales. Las drogas son caminos más cortos y le hablan al cerebro en su propio lenguaje: dopamina y péptidos, neuromoduladores y receptores. De acuerdo con Lewis el cerebro puede enseñar mucho sobre la adicción y esta a su vez muestra cómo funciona el cerebro.

Su diario comienza con la descripción de su vida de adolescente en un internado en Nueva Inglaterra y las primeras experiencias con alcohol y droga para combatir la depresión. A través de estas confesiones en distintas etapas, intercala sus estudios. Asegura que la gente toma droga porque no se siente bien consigo misma. Desde una perspectiva del funcionamiento de las neuronas, recomienda a los adictos algunas cosas: “Sé que el autocontrol es un mecanismo delicado… Cuando las células demandan demasiado y por largos períodos de abstinencia, sin el apoyo suficiente de un ambiente adecuado, o una relación emocional, o filosofía, religión o discurso que puedan aguantar la tensión, se acaba el alimento para estas células y se cae todo… Los adictos tienen que cambiar muchas partes de ellos mismos… Una vez la adicción se ha apoderado del cerebro este no volverá a su estado -¿de inocencia?- que lo precedió. ¿Qué hace un adicto? ¿Cómo hubiera podido aconsejarme a mí mismo cuando era joven con el conocimiento que tengo ahora? Aprenda a decir no de una manera que lo entienda el cerebro y se mantenga con una imagen distinta de sí mismo. Llene su vida con un sentido tan rico que sea capaz de competir y derrotar el placer de un valor imaginado. Recuerde que el valor imaginado es engañoso… Su cerebro hace eco de los mensajes que pueden inspirar victoria y derrota, aunque no se articulen en palabras. Esos mensajes no se pueden erradicar pero usted podría agregar voces suaves a esta mezcla. No se rinda”.

Mientras numerosos estudios científicos apuntan a demostrar el origen de las adicciones y las consecuencias fatales para cualquier sociedad, la opinión en E.U. y otros países va por otra vía. Muchos políticos, haciendo eco de los votantes y sus propios intereses, se dedican de forma irresponsable a promover leyes que apoyan la legalización, venta, uso y consumo de marihuana. En el informe más reciente de Reportes Actuales de Adicción se halló que el consumo regular de marihuana (una vez por semana) entre adolescentes y jóvenes lleva a la disminución de las funciones cognitivas, pérdida de la motivación, la memoria y el coeficiente intelectual, que baja en 6 puntos cuando llegan a ser adultos. El daño es aún más grave cuando el cerebro está en pleno desarrollo durante la adolescencia. Si estos datos no alertan a población y gobiernos la salud mental de los estadounidenses y de jóvenes de otros países a causa de la drogadicción entrará en una crisis irreversible y será más costosa que la guerra contra el tráfico de droga.

POR ALISTER RAMÍREZ MÁRQUEZ
Nueva York

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